Ya hemos hablado en anteriores ocasiones sobre todo lo que necesitas saber después del parto, y hoy queremos hablar nuevamente sobre esta etapa, donde se producen multitud de cambios físicos y emocionales. Sin embargo, muchas molestias no son visibles, o no se habla lo suficiente sobre ellas. No vemos vendas, cicatrices, heridas, pruebas… pero están. Es lo que denominamos postparto invisible. Síntomas que muchas mujeres padecen, pero se normalizan o minimizan.
Hablemos sobre el postparto invisible
Podemos denominar postparto invisible a aquellas molestias físicas y sensaciones corporales que aparecen después del parto y que no son visibles. No se aprecian a simple vista, pero las mujeres las sientes y afectan a su calidad de vida.
Dolor de espalda y cuello
El cuidado del bebé, la lactancia y las nuevas posturas mantenidas suelen provocar sobrecarga en la zona cervical, dorsal y lumbar. A esto se suma la debilidad muscular tras el embarazo y los cambios posturales acumulados.
Sensación de pesadez o presión en la pelvis
Aunque no haya un prolapso visible, muchas mujeres sienten pesadez, incomodidad o presión en el suelo pélvico, especialmente al final del día o al cargar peso.
Dolor perineal persistente
Incluso cuando no hay desgarros graves, pueden quedar tensiones, cicatrices o hipersensibilidad en la zona perineal. Pueden provocar molestias al sentarse, caminar o mantener relaciones sexuales.
Dificultades respiratorias o sensación de falta de aire
Los cambios en el diafragma y la musculatura abdominal, pueden dificultar nuestra respiración, provocando una sensación de opresión.
Debilidad abdominal
La falta de fuerza en la musculatura abdominal puede provocar inestabilidad, dolor lumbar y dificultades al moverse.
Alteraciones en la postura
Sin trabajo específico, es habitual que aparezcan compensaciones posturales que derivan en dolor.
El impacto emocional del postparto invisible
Sí, tiene un gran impacto emocional. El dolor, el cansancio, o esa sensación de no saber qué te pasa, no reconocerte, puede generar frustración, culpa o tristeza.
El cuerpo ha pasado por un proceso intenso y necesita atención, cuidado y, en muchos casos, tratamiento específico. NO debes normalizar vivir con dolor o incomodidad.
Papel de la fisioterapia después del parto
La fisioterapia de la mujer es fundamental en esta etapa. Ya que ayuda a recuperar la función del suelo pélvico, mejora la postura y la respiración, reduce la tensión muscular. Y por último, y no por ello menos importante: te acompaña.
Cada mujer, y cada postparto, es único. La valoración es clave.
En Rosana Muñoz Fisioterapia, acompañamos a las mujeres en esta etapa para que puedan recuperarse con seguridad, confianza y bienestar. El postparto invisible existe y merece atención.
