El suelo pélvico juega un papel fundamental en nuestro día a día, aunque muchas veces solo nos acordamos de él cuando aparecen ciertas molestias, como pérdidas de orina, pesadez, dificultades durante el embarazo o postparto… Por eso hoy queremos hablar sobre hábitos cotidianos que afectan a nuestro suelo pélvico casi sin darnos cuenta. Quédate en nuestro blog y descubre más sobre el suelo pélvico.
¿Qué es el suelo pélvico y por qué es tan importante?
El suelo pélvico está formado por un conjunto de músculos, ligamentos y tejido conectivo que cierran la parte inferior de la pelvis.
Entre sus principales funciones podemos destacar:
- Sostener órganos como la vejiga, el útero y el recto.
- Favorecer la continencia urinaria y fecal.
- Participar en la función sexual.
- Ayuda en la estabilidad del tronco junto al abdomen y el diafragma.
Qué puede afectar a mi suelo pélvico
Aguantar las ganas de ir al baño
Muchas personas retrasan la visita al baño porque en ese momento están ocupados y no pueden acudir. Si es algo puntual no pasa nada, pero el problema es cuando se convierte en un hábito.
Así mismo, ir al baño “por si acaso”, tampoco es nada recomendable. Si lo haces de forma constante, puedes acostumbrar a la vejiga a ese mal hábito, y aumentar la urgencia urinaria.
Empujar demasiado al ir al baño
El estreñimiento y los esfuerzos repetitivos pueden afectar a nuestro suelo pélvico.
Si este hábito se mantiene a largo plazo, puede favorecer problemas de prolapsos o incontinencia urinaria.
Intenta seguir una alimentación rica en fibra, beber suficiente agua y no retrasar el momento de ir al baño. Además, la postura también influye. Como recomendación, podéis usar un pequeño taburete para elevar ligeramente los pies. Así se facilita la evacuación.
Levantar peso sin técnica
Muchas acciones las realizamos casi sin darnos cuenta: coger a un niño, cargar cajas, coger bolsas… Y si no activamos correctamente la musculatura del abdomen y nuestro suelo pélvico, la presión va hacia la pelvis. Aprender la técnica adecuada, puede reducir el riesgo de lesiones.
Contener la respiración con los esfuerzos
Al levantar peso, subir un objetivo, o incluso cuando realizamos ciertos ejercicios, es muy habitual levantar peso. Esto aumenta mucho la presión dentro del abdomen y de nuestro suelo pélvico.
Por eso en fisioterapia también trabajamos la respiración, para que nuestro abdomen y suelo pélvico realicen el esfuerzo de la forma más eficiente posible.
Toser de forma repetida
La tos, sin lugar a dudas, produce una gran presión en la zona abdominal. Cuando existe una tos crónica, como sucede con alergias o enfermedades, el suelo pélvico es el gran perjudicado, que recibe ese impacto una y otra vez. Y si además ya tienes debilidad en la zona, pueden aparecer las pérdidas de orina o sensación de pesadez.
Pasar muchas horas sentado/a
El sedentarismo afecta a todo nuestro cuerpo, no solo al suelo pélvico. Permanecer muchas horas sentado, disminuye el movimiento, modifica la postura, e incluso aumenta la tensión de la zona muscular de la zona. Pequeñas pausas, aunque sea para estirar o cambiar de postura, hacen que se reduzca ese efecto.
Practicar deporte sin control
Hacer ejercicio es beneficioso para nuestra salud. Pero si las realizamos sin una buena planificación, ciertas actividades, como las de alto impacto, pueden ejercer una gran presión en nuestro suelo pélvico.
No deben evitarse, pero sí practicarlas con una buena preparación física, supervisados por un profesional, y adaptadas a las necesidades de cada persona.
Ignorar las señales de tu cuerpo
No normalices ni dejes de prestar atención a las señales que te envía tu cuerpo, por ejemplo, pérdidas de orina al reír, toser o correr, molestias al mantener relaciones sexuales, presión vaginal tras el parto, etc.

¿La fisioterapia de suelo pélvico puede ayudar?
Como habrás visto, el suelo pélvico trabaja durante todo el día de forma silenciosa, y hemos repasado algunos de los hábitos cotidianos que afectan a tu suelo pélvico casi sin darte cuenta.
No normalices las pérdidas, las molestias o la presión. La fisioterapia especializada en suelo pélvico permite realizar una valoración inicial para valorar cómo funciona la musculatura.
Se realizan ejercicios específicos, reeducación respiratoria, trabajo de la postura, terapia manual, etc. El objetivo no es aliviar los síntomas, sino mejorar la calidad de vida y prevenir futuros problemas.
Solicita una valoración de suelo pélvico en Rosana Muñoz, tu centro de fisioterapia en Ceuta. Comenzaremos un tratamiento individual y adaptado a tus necesidades, para ayudarte a mejorar tu calidad de vida.
