En el blog de Rosana Muñoz nos centraremos en fisioterapia infantil: ¿Son buenos los andadores para los bebés? Un andador es un dispositivo con ruedas en el que se sienta al bebé, permitiéndole desplazarse con los pies antes de que pueda caminar por sí solo. Aunque puede parecer una ayuda para acelerar el proceso de aprendizaje, en realidad interfiere en el desarrollo natural del movimiento.
Por qué muchos expertos desaconsejan su uso
Los andadores han sido durante años un recurso común en muchos hogares, pensados para “ayudar” a los bebés a caminar antes. Sin embargo, cada vez más profesionales de la salud, incluidos pediatras y fisioterapeutas, advierten sobre los riesgos físicos y del desarrollo que pueden derivarse de su uso.
Y es que toca preguntarnos: ¿Son buenos los andadores para los bebés? Sin ir más lejos, la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Academia Americana de Pediatría (AAP) coinciden en que los andadores no son seguros ni beneficiosos.
En este artículo, desde el centro Rosana Muñoz Fisioterapia en Ceuta, te explicamos por qué los andadores no son recomendables, qué problemas pueden generar y qué alternativas saludables existen para fomentar el desarrollo motor natural del bebé.
¿Qué problemas pueden causar los andadores?
El uso de andadores puede generar múltiples problemas en el desarrollo psicomotor, especialmente si se introducen demasiado pronto o se usan durante mucho tiempo. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Retraso en el gateo y la marcha autónoma: al pasar por alto fases clave del desarrollo, como el gateo, el bebé no entrena la coordinación, el equilibrio ni la fuerza de forma natural.
- Alteraciones posturales: el andador fuerza al bebé a mantener una postura erguida antes de que su sistema músculo-esquelético esté preparado.
- Debilidad en la musculatura central (core): al estar sentado sin esfuerzo, no se desarrollan correctamente los músculos abdominales y lumbares.
- Aumento del riesgo de accidentes: muchos bebés han sufrido caídas por escaleras o golpes al chocar con objetos, ya que el andador les da más movilidad de la que pueden gestionar.
- Problemas en caderas y pies: el apoyo incorrecto de los pies en el suelo puede favorecer malas posturas y alterar la alineación de caderas, rodillas o tobillos.

¿Cómo estimular a nuestro bebé para que gatee y camine?
En lugar de recurrir a dispositivos artificiales, lo ideal es acompañar al bebé respetando sus tiempos y favoreciendo su movimiento libre en un entorno seguro. Aquí algunos consejos:
- Panza abajo (tummy time) desde los primeros meses, siempre bajo supervisión. Favorece el fortalecimiento del cuello, brazos y tronco.
- Estimular el juego en el suelo, sobre alfombras o colchonetas, sin limitar sus movimientos.
- Colocar objetos atractivos a su alrededor, a corta distancia, para fomentar que se desplace hacia ellos.
- Acompañarlo con juegos de imitación: gatear junto a él o animarlo a levantarse apoyándose en muebles bajos.
- Evitar cargarlo constantemente o mantenerlo en sillas o carritos por largos periodos.
Fisioterapia infantil en Ceuta
Así que, resolviendo la pregunta de si son buenos los andadores para los bebés, lejos de ayudar, puede provocar retrasos y alteraciones motoras que, en algunos casos, necesitan tratamiento fisioterapéutico.
La fisioterapia infantil puede detectar precozmente si un bebé no está alcanzando ciertos hitos motores, y actuar con juegos, ejercicios y pautas para estimular su desarrollo neuromotor de forma segura.
Desde Rosana Muñoz Fisioterapia, insistimos en que el mejor andador es el propio cuerpo del bebé. Acompañarlo, darle espacio, tiempo y confianza es la mejor forma de ayudarle a crecer con salud.
